¿Por qué son importantes los anuncios de actores franceses sobre IA generativa? Protección de datos, avances franceses y mejoras
Con esta nueva entrada en vigor, Europa abre un nuevo capítulo en la historia digital.
El 8 de diciembre de 2023, los Estados miembros de la Unión Europea y el Parlamento Europeo inauguraron la primera legislación mundial sobre inteligencia artificial.
Se trata de un acuerdo que regula los usos y el desarrollo de estas nuevas tecnologías mediante normas estrictas, al tiempo que fomenta y acompaña a Europa en su búsqueda de innovación. A pesar de una regulación rigurosa, los miembros firmantes desean que los nuevos actores no consideren esto solo como un conjunto de reglas, sino también como una plataforma de lanzamiento para las startups europeas y los investigadores en la carrera mundial por la inteligencia artificial.
Thierry BRETON, Comisario Europeo de Mercado Interior, nos explica estas decisiones:
_“La inteligencia artificial es una verdadera revolución tecnológica. Ya está cambiando nuestras vidas y nuestras economías desde hace una década, pero apenas estamos al inicio de su inmenso potencial transformador. La llegada de la IA generativa, con software como ChatGPT que produce lenguaje, imágenes, sonidos, código o videos en cuestión de segundos, acelerará aún más estos cambios. Pero no podemos dejar en manos de las empresas que desarrollan estos sistemas la tarea de definir ellas mismas las reglas que enmarcan sus actividades cuando estas afectan al interés general. Se necesitan referentes, marcos claros. Definir lo que es deseable y conforme a nuestros valores, e prohibir lo que no lo es.”_
Esta nueva legislación es un acontecimiento histórico. La UE se convierte en el primer continente en establecer normas claras para el uso de la IA.
Pero entonces, ¿cuáles son los objetivos de este nuevo texto estatal?
Se impondrán diferentes normas en relación con la transparencia de ciertos contenidos a los creadores:
Las diferentes inteligencias artificiales se clasificarán por nivel de riesgo: mínimo, limitado, elevado o inaceptable. Esta escala se consideró importante para evaluar la necesidad de imponer límites a estos sistemas.
El núcleo del proyecto consiste en imponer una lista de normas solo a las IA consideradas de "alto riesgo": estarán sujetas a restricciones reforzadas, y esto afecta a usos muy específicos, especialmente en ámbitos sensibles como los recursos humanos, la educación o el mantenimiento del orden público. El control humano sobre las máquinas es LA norma impuesta. Sin embargo, también se prevé la implementación de un sistema de gestión de riesgos y/o la elaboración de documentación técnica.
También existen prohibiciones en este texto, aunque son relativamente escasas. Hasta la fecha, se han prohibido seis sistemas de IA.
En caso de necesidad extrema, la legislación establecerá la creación de una oficina europea de IA dentro de la Comisión Europea, que contará con medios para imponer sanciones. Esta podrá imponer multas de hasta el 7 % de la facturación de las empresas afectadas, con un máximo de 35 millones de euros para las infracciones más graves.
Al abordar el AI Act, cabe preguntarse si esta legislación representa un freno o un trampolín para la innovación en inteligencia artificial en Europa. Al establecer normas claras para el uso de la IA, el AI Act busca conciliar la innovación tecnológica con la protección de los ciudadanos. Europa se posiciona así como líder mundial en la definición de un futuro digital ético y responsable. Sin embargo, esta legislación plantea una pregunta fundamental: ¿logrará equilibrar eficazmente la regulación y la libertad de innovación, o corre el riesgo de limitar el potencial creativo y el desarrollo de las empresas europeas en el ámbito de la IA?